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    La verdadera Virginidad Tercera Parte Julio 4th, 2007
     

       Iglesia de Dios de la Profecia   
    church of God of Prophecy

     

    La verdadera Virginidad
    (Continúa)

    La Verdadera Virginidad
    La Biblia habla poco acerca de la virginidad o la castidad, pero pone mucho énfasis en aquello que es más importante: la Pureza.

    Algunas personas han llegado a “guardar” su virginidad, pero han sido especialistas en practicar contactos sexuales no genitales (pene – vagina), tal es así que muchas veces en círculos cristianos se ha llegado a pensar que el pecado de fornicación se refiere solamente al acto sexual en sí mismo (al coito) fuera del matrimonio, “permitiéndose” practicar la masturbación mutua, el sexo con ropa, sexo oral, o las caricias profundas dentro de la relación de enamoramiento y aún más en el noviazgo. Nada más lejos de la verdad.

    La verdadera virginidad está relacionada con la PUREZA moral y sexual. La pureza es la ausencia de imperfecciones, es estar sin mezcla. No podemos mezclar satisfacción sexual plena con un deseo sexual desenfrenado y desordenado. Sucede muchas veces con el amor. Algunos piensan que hacer el amor es tener sexo; sin embargo en muchas relaciones sexuales lo que más falta es el amor.

    La palabra Fornicación viene del griego ‘porneia’ que significa toda actividad sexual fuera del matrimonio, pero también incluye inmoralidades sexuales, sea dentro o fuera del matrimonio: muchas de las cosas arriba mencionadas.

    Pureza Sexual
    En lo relativo al sexo, Pureza tiene que ver con un corazón limpio, un corazón: SIN MALICIA.

    La virginidad o la castidad, no tiene que ver sólo con un aspecto físico; sino más bien con un aspecto interior en el hombre y la mujer. El apóstol Pablo enseñó que la verdadera pureza no resulta de una actividad externa; sino de una santificación interior, la cual es la voluntad explícita de Dios. (Lea 1Tesal. 4:3-7) Pablo anadió que nuestro comportamiento, en lo concerniente al sexo, ha de diferenciarse de los que no conocen a Dios. La versión de Lenguaje actual de la Biblia para todos, traduce 1Tes. 4:5-6 así: “Deben dominar sus malos deseos sexuales, y no portarse como los que no creen en Dios. No deben engañar a los demás miembros de la iglesia, ni aprovecharse de ellos” .

    Dominar nuestros deseos sexuales es un mandato, no una sugerencia. Algunos han dicho que el sexo es una NECESIDAD en el hombre, sin embargo la Biblia dice que es un DESEO, y allí hay una gran diferencia. El tener sed es una necesidad, pero de allí a tomar una Coca Cola heladita o simplemente agua, es un deseo. Cómo satisfacer ese deseo es la clave. Si Dios nos manda a “dominar” nuestros deseos, es porque nos ha dado la capacidad de poder dominarlos. Pablo dice: “Todas las cosas me son lícitas, pero no todas me convienen; todas las cosas me son lícitas PERO YO NO ME DEJARÉ DOMINAR POR NINGUNA” (1ºCor. 6.12)

    La sexualidad es un don que Dios nos ha dado, pero que juntamente con el don, nos dio la responsabilidad de hacer un buen uso de él. Tu sexualidad, tu cuerpo, tus deseos y tu placer son creación y regalo de Dios. Dios dice que es bueno, y bueno en gran manera: Génesis 1:31; no los desperdicies mal utilizándolos. Piensa: ¿Quién controla a quién? ¿Tu sexualidad te domina a ti o tú dominas a tu sexualidad? Piensa con el cerebro no con tus genitales.

    Por otro lado, si tienes a Cristo en tu corazón, entonces hay algo que te diferencia de los demás, por tanto debes aprender a vivir una vida que sea diferente al que no conoce a Dios.

    Cómo te comportas cuando estás saliendo con alguien del sexo opuesto: ¿como los que CONOCEMOS a Dios o como los que NO CONOCEN a Dios? ¿Qué te diferencia de aquellos que no conocen a Dios cuando estás solo o sola? y para aquellos que tiene pareja: ¿qué los diferencia de aquellas parejitas que se revuelcan en el parque? Si tienes a Cristo debes aprender a vivir una vida que marque la diferencia. Recuerda nuestra sexualidad es un don de Dios, por tanto es necesario entonces aprender a cuidarlo y aprender a vivir una vida que nos distinga de aquellos que no creen en Dios.

    Además Pablo añade: “No deben enganar a los demás miembros de la iglesia, ni aprovecharse de ellos”. Esto es tener un corazón SIN MALICIA. Lo que más problemas trae a nuestras vidas es la malicia; es decir: pensar con maldad.

    Algunos creen que se exagera, pero, si haces un chiste que denigra a otra persona, ya sea por su aspecto físico o por algún otro motivo; entonces estás comportándote con maldad. Tu corazón está lleno de malicia. Lo mismo sucede si quieres hablar de sexo con una dama, pero con la intención de “excitarla” o “incitarla” a caer en tus brazos. Y qué decir de aquellos que invitan a salir a alguien sólo para un “choque y fuga” o aquellas que le dicen sí a alguien por el dinero que maneja.

    La malicia en nuestros corazones está pintado de varios colores y sabores, cuidado. No podemos engañar a los hermanos, ni aprovecharnos de ellos. Y eso de aprovcharnos, tiene también su lista innumerable de ejemplos. Piénsalo.

    Aprende a mantener tu corazón sin MALICIA.

     

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